Este dicho popular se refiere a que como las moscas son unos insectos tan molestos como habituales, de los que hay que proteger y resguardar los alimentos por higiene.
La simple precaución de tapar los recipientes, envolver o resguardar la comida por si las moscas hacían su aparición, ha devenido un gesto cotidiano para preservar la salud.
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