
Esta tradición se remonta al siglo V después de Crist en Roma, cuando el Papa Gelasio I decidió crear el día de San Valentín, aún no se sabe cual de tres mártires de la iglesia del mismo nombre rememora, con el objetivo de reemplazar una fiesta pagana que se aconstumbraba celebrar los 15 de febrero, que entre otras prácticas incluía latigazos de sacerdotes a feligreses para espantar demonios y curar la esterilidad.






